El diseño de un puerto que se funde con la tierra y con el mar

El puerto conocido como Terminal de Cruceros de Porto es un espacio destinado a incrementar la eficiencia portuaria en Matosinhos, Portugal.

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El puerto conocido como Terminal de Cruceros de Porto es un espacio destinado a incrementar la eficiencia portuaria en Matosinhos, Portugal. La construcción estuvo a cargo del arquitecto Luis Pedro Silva, y tuvo como objetivos principales a la integración de la zona con la ciudad y facilitar el intercambio comercial en la región. En consecuencia, se anexaron distintas construcciones nuevas y se diseñaron exteriores públicos. Siguiendo esta lógica, en el edificio central se destinaron los espacios de interés como las salas de exposiciones, el restaurante, la terminal de los cruceros turísticos, sectores pertenecientes a la marina, y el Parque de Ciencia y Tecnología del Mar.

La planificación de la edificación involucró varios años y distintos expertos que coordinaron equipos de distintas áreas. Finalmente se desarrolló en tres etapas: la renovación del muelle, el edificio central y una piscina reflectante y una calle que vinculan al edificio principal con la ciudad.

La arquitectura del lugar contempla tres prolongaciones que se extienden como tentáculos orientados al exterior, y un cuarto que se curva hacia el interior. Todos estos brazos orientan a los visitantes a distintos destinos: a la orilla del mar, la sección de cruceros, hacia la ciudad. Una rampa funciona como nexo de los espacios interiores de cuatro alturas. 

La unidad estructural de la construcción fue lograda a partir de la elección de elementos arquitectónicos que homogenizan el lugar: los arcos, los materiales y la luz generan una atmósfera simbiótica. Además, la unidad está reforzada por el espacio central de cuatro alturas que está en el edificio principal. Si bien su altura no es muy pronunciada en contraste con los grandes barcos que amarran en el puerto, el interior está revestido de un diseño simple pero sumamente moderno que logra formas armoniosas que impactan.

Su exterior desde lejos descubre una estructura misteriosa y curva, que parece perderse entre la arena costera y pertenecer al ambiente naturalmente. La volumetría compleja y la combinación de fantasía con luminosidad y la atmósfera que se genera alrededor de este edificio le otorgan una faceta pronunciada de personalidad. Su fachada en granito con sus curvaturas y original diseño ondulado hacen una construcción atractiva que se abraza con la tierra y el océano.

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